Cesta de la compra

El taller de MIYAYA

Esas manos que son capaces de elaborar con sumo cuidado cada pieza que su mente imagina tienen un poder casi extraordinario, Me dejaron una vez por escrito esta frase, y no sé si realmente hay un “poder” extraordinario, pero sí un trabajo.

La artesanía lucha contra esa forma de vida y consumo en la que estamos inmersos, donde las tecnologías, las prisas y el “usar-tirar-volver a comprar” por lo que se ha convertido en una necesidad el regreso a los orígenes, a lo que realmente somos.

 

  

EL PROCESO

Cada pieza de MIYAYA está diseñada y elaborada en el taller. Casi todos los procesos y materiales, exceptuando algún dosificador de metal o tapón de corcho, los creo o manipulo en el taller. Y creo que contar esos trabajos es, hoy en día, una labor que debemos hacer los artesanos, para poner el valor un oficio que significa tradición, arraigo, autenticidad, cercanía, y por qué no, también modernidad.

Cada pieza comienza con una idea, y su desarrollo depende de diversos procesos. Yo trabajo la mayoría de las colecciones con moldes que elaboro en el taller. Dependiendo de la complejidad de la forma a reproducir, así será la cantidad de piezas que conformen el molde de escayola. Y cada molde tiene una durabilidad limitada, por lo que hay que volver a hacerlo tras una cantidad de reproducciones.
 

 
Cuando el molde está terminado y seco, se vierte dentro de él una colada de barro, dejándolo reposar el tiempo necesario para que adquiera el grosor adecuado.
Tras esto se vacía y se deja secar otro tiempo dentro del molde para que adquiera consistencia y se pueda sacar sin deformarlo.
 

 
Una vez fuera del molde, se deja secar completamente y comienza el proceso de perfeccionamiento, lijado y limpieza de cada una de las partes. Con lo que cada pieza queda lista para bizcochar, primera hornada, a 1040ºC.
 

 
Al salir del horno la pieza ya es considerada cerámica. Tras esto, la esmalto con diferentes barnices, según las terminaciones que quiera para cada colección. Las dejo secar al menos un día y rectifico el esmalte una vez secas.
Ya esmaltada, cada pieza vuelve a cocerse a una temperatura algo menor esta vez, 980 º C, aproximadamente un día dentro del horno.

Tras esta segunda cocción, analizo cada pieza, ya que un porcentaje sale defectuoso y las que han resultado exitosas pasan a otros procesos, según cada una; Algunas pasan a una tercera cocción para colocarle una calca cerámica, como los chupitos del destino, otras necesitan que les ajuste los tapones o tapones con dosificador, que se ajustan uno a uno dependiendo de los grosores de sus bocas, como las medias pintas de leche o quedan a espera de la pieza de madera que también elaboro artesanalmente en el taller, como es toda la colección MOKA
 

 
Una vez que la pieza ya está terminada, queda el packaging. En unas ocasiones adquiero cajas de cartón, pero en la mayoría, queda otro proceso de elaboración del embajaje en el que recibirás tu pieza de MIYAYA.

Esto es resumidamente, el camino que anda cada creación desde mis manos a las tuyas.