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Cesta de la compra

NO PLASTIC en pandemia

16 octubre 2021

El 3 de Julio de 2021

Entró en vigor una medida europea que prohibe la venta de ciertos artículos de plástico de un solo uso, como pajitas, bastoncillos, platos o cubiertos.

Esta fecha iba a marcar el comienzo de la desaparición del plástico, tras varios años de grandes campañas de mensajes #NOPLASTIC , con las que los ciudadanos hemos ido identificando este material como un enemigo del medio ambiente, y nuestro, por lo tanto.

Sin embargo, la pandemia, lejos de iniciar esta reducción, ha reintroducido este material en nuestra cotidianidad, y parece que le ha hecho un “lavado de imagen”; de repente lo que estaba ya entendiéndose como un elemento a evitar, se ha convertido en un aliado ante el miedo al contagio. Y si ya se han prohibido (en España aún está pendiente la aprobación del proyecto de ley de residuos) las pajitas, los vasos, los platos y alguno más, han llegado otros compañeros suyos para reemplazarlos con mucha fuerza: todo lo relacionado con la protección individual.

Recuerdo las primeras semanas del confinamiento en las que la única sonrisa que sacaba las noticias diarias era cuando, en medio de toda la incertidumbre, los datos catastróficos y la desesperación, se veían los mapas geográficos en los que se observaba cómo la contaminación se iba reduciendo enormemente. El aire se limpiaba por nuestra inmovilidad, algunas especies animales recuperaban espacios perdidos, incluso se atrevían a pasearse por calles de ciudades vaciadas.

Podíamos pensar que esta pandemia traería, al menos en términos medioambientales, algo bueno.

Pero ahora vemos las secuelas medioambientales que está dejando, lejos de lo que aquella mirada optimista parecía presagiar.  Se ha aumentado enormemente el consumo de los envases de un solo uso de larga duración.

Algunos de los motivos:

En la restauración, muchos negocios han sobrevivido gracias a la comida para llevar, con los envases monodosis que ello ha generado.

El comercio online ha aumentado un 16 % respecto a años anteriores, con lo que se han generado entre 11.400 y 17.600 toneladas de envases de plástico adicionales de marzo a septiembre del 2020 por los plásticos para entregas en los paquetes del comercio electrónico.

A escala internacional, y según los datos de las aduanas chinas, en el mes de marzo China exportó cerca de 3.860 millones de mascarillas,  37,5 millones de trajes de protección, 16.000 respiradores y 2,84 millones de kits de tests rápidos. Todo este material de usar y tirar y de complicado reciclaje –ya que se trata de artículos sanitarios– se fabrican por millones y el plástico ha sido el mejor candidato, ya que es liviano, duradero, versátil y sobretodo barato.

Mucha gente ha tirado estos elementos de protección a la calle, llegando a mares y ríos y dañando animales que los han ingerido o han quedado enredados fisicamente en ellos.

Nuestro granito de arena

Como ciudadanos tenemos un papel importante en la eliminación adecuada de los productos de un solo uso y en la reducción de los mismos cuando no son imprescindibles.

En MIYAYA trabajo el diseño de los packaging para evitar el uso de plásticos y mantener la seguridad en los envíos. No es una tarea fácil, ya que la cerámica es frágil en los desplazamientos, así que le dedico mucho tiempo a pensar la manera en la que pueden llegar en perfectas condiciones a tu casa con el menor residuo plástico posible o reciclando elementos de otros embalajes ajenos.

Como siempre, las grandes corporaciones y los gobiernos son los que pueden marcar los cambios relevantes, pero nuestros hábitos de consumo pueden “orientarles”. Y, como ya sabemos, cada pequeña acción suma.